DONA PINCHANDO LA IMAGEN DE #SomosLaLeche

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lunes, 29 de mayo de 2017

LEYENDAS Y CALIGRAFÍA JAPONESAS EN B THE TRAVEL BRAND

Para todas aquellas familias viajeras, amantes de los destinos exóticos y de la cultura de distintos países en B The Travel Brand hay diferentes eventos, charlas y talleres que os pueden interesar, tanto en Barcelona como en Madrid. El pasado sábado 27 de mayo, asistimos a uno de ellos, enmarcado en el epígrafe de "Small Travellers" fuimos a sumergirnos el sábado a la mañana en el mundo de Japón, sus leyendas, su cultura, su caligrafía.



Primero de todo, tuvo lugar el cuentacuentos sobre el libro Leyendas de Cipango, de los autores Mitsuko Fukui y Antonio Plazas, ilustrado por Ruth Martínez (Ruth 2m) y nos contaron dos leyendas, entre las cuáles me interesó más la de la princesa Kaguya, una preciosa historia que nunca me cansaré de escuchar y que llevó al cine el Studio Ghibli, concretamente Isao Takahata en El Cuento de la Princesa Kaguya. E incluso, pudimos conocer de dónde viene el nombre del monte Fuji. Mi Rosquis, que es bastante movido e inquieto, estuvo bastante atento, sentado al lado del hijo mayor de Mony, de Mamistarsblog. Asimismo, también tuve el placer de conocer a Ruth Martínez y a Núria, de Vikings Mama y a sus familias.



Después del cuentacuentos pasamos al taller. Así pues, mientras los peques hacían un taller de dibujo, los mayores nos sumergíamos, de la mano de Antonio Plazas y Mitsuko Fukui en el universo de la caligrafía japonesa. Nos iniciamos en el shodo (el camino de la escritura), que es el arte de poder plasmar mediante tinta (sumi, que puede ser tinta seca o líquida), pincel (fude, que puede estar elaborado de pelo de animales o incluso de los primeros cabellos del bebé, por ello es muy apreciado y especial) y papel (hanshi: papel elaborado de cáñamo, bambú, arrox y trigo) los trazos y líneas que conforman la escritura japonesa.  para acabar escribiendo nuestro nombre y el de nuestros peques (en lápiz) porque de escribirlo en tinta se encargó la profesional, Mitsuko, y nos contó que los niños aprenden desde pequeños en las escuelas en Japón. Así como pudimos descubrir algunas peculiaridades de la escritura japonesa, como la inclusión o exclusión de algunas sílabas o fonemas, que la diferencian de nuestra escritura occidental.  Además, en el recinto había una exposición fotográfica del país nipón, que servía para aún zambullirnos más en Japón.




En definitiva, una mañana muy interesante y muy bien aprovechada, conociendo más Japón, una cultura milenaria y un destino con el que todos hemos soñado (o ido) alguna vez en la vida. En otro post más adelante, os pasaré a comentar el libro Leyendas de Cipango. Además, vamos a estar atentos a la agenda de B The Travel Brand para no dejarnos escapar ninguna jornada tan provechosa, como ésta.


viernes, 26 de mayo de 2017

ANIMALITOS INTERVIEWS: MAMÁ TRIBU

A partir de esta semana y cada viernes, vamos a conocer un poquito los nuevos blogs y bloggers que existen en esta Blogosfera Maternal. Esta semana, damos la bienvenida y nos tomamos el "cafetito" con Yolanda, de Mamá Tribu. ¿Queréis conocerla un poquito más? Os dejamos con ella.





Mi nombre es Yolanda, tengo 40 años, 2 hijas de 2 y de 9 años y soy de Barcelona. Mi blog es Mamá Tribu. En él escribo sobre maternidad, crianza, pareja,personal, etc. Llevo muy poquito con este blog, tan solo dos meses, más o menos.

El nombre de Mamá Tribu viene de la antigüedad, cuando se criaban a los niños en tribu, ayudándose unas mamás con otras. Y ahora veo muchas mamás recientes que se sienten muy solas. Mi blog empezó siendo algo personal en el que sacar todo el dolor que llevaba dentro tras 4 abortos, un embarazo muy duro y la muerte de mi padre. Y acabé escribiendo sobre la temática que más me gusta.

El primer blog en el que empecé a escribir, se me borró trasteándolo, pero lo vi como una oportunidad de volver a empezar. A parte de esto, el blog no me ha dado ningún disgusto y sí que me ha dado muchas satisfacciones, pues me hace feliz escribir, y que la gente lo lea, me comente, esté de acuerdo o no.

Suelo publicar uno o dos posts a la semana. Me encantaría poder escribir más, porque tengo la cabeza llena de ideas, pero me faltan horas. El blog es algo que me llena y me hace feliz. De momento, mi blog es un hobby, pero me encantaría poder dedicarme a ello en exclusiva, tengo ideas, pero me falta el dinero para llevarlas a cabo, así que de momento, tengo que seguir trabajando fuera de casa.

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de la blogosfera maternal?

En general, me gusta todo, hay gente majísima, con muy buenas ideas, me gusta mucho. Lo único que no me agrada es la gente que entra a competir, y que hace lo que haga falta para estar por encima de las demás.

¿Lees blogs con frecuencia? ¿Nos recomiendas alguno?

Leo mucho a Miriam Tirado, A Flor de Pell, y entro en Madresfera a "chafardear" lo que publica la gente.También sigo a las Malasmadres.

Por último, Yolanda, cuéntanos algo que desees y no te haya preguntado.

He descubierto muy tarde mi vocación, me hubiera encantado ser doula y asesora de lactancia, es un sueño, aunque creo que no podré realizar, por falta de tiempo y de recursos económicos. Aunque quién sabe en un futuro…De momento, soy feliz escribiendo mi blog.

¡Muchas gracias, Yolanda! ¡Y buen finde a tod@s!

Si queréis seguir todas sus aventuras en sus RRSS: Twitter, Facebook e Instagram.

martes, 23 de mayo de 2017

¿NOS HEMOS ENCONTRADO CON LA "NIÑOFOBIA"?

Niñofobia. Una palabreja inventada en este mundo en el que vivimos en el que todo, absolutamente todo se mide por filias o fobias y, lo que lo peor aún, se trata de pasar desapercibido o de resultar indiferente. "Niñofobia" ha salido a la luz estos a través de un padre, Andrés Palomino, que es ilustrador y friki,  y se ha sentido discriminado por no poder ir con sus hijos a un restaurante, donde le negaron el acceso. Cada vez hay más hoteles y establecimientos "para adultos", en los que los niños no tienen cabida ni son bienvenidos. No vamos a discutir esta tendencia, sino a exponer nuestra experiencia.






Para los que sigáis las aventuras de la familia Rosquillas, Rosquis siempre ha sido un bebé/niño inquieto, curioso, movido, activo y muy intenso, desde la cuna hasta la cama en su propia habitación. Pero no por ello nos hemos quedado en casa. Con 5 meses hicimos 5 días de vacaciones en una casita rural de la parte de la Costa Brava más rural e interior. Allí convivimos con huéspedes, salimos a comer y a cenar a un restaurante del pueblo con el que tenían un convenio en nuestro hospedaje y sólo recibimos buenas atenciones y comprensión por parte de todos los que nos atendieron tanto en el hotelito como en el restaurante. Por ello, sólo puedo tener buenas palabras hacia ellos y recomendarlo a todo el que me pregunte dónde es. Se hicieron cargo de que a un bebé no se le pueden quitar las pilas y desconectarlo cuando llora o "hace ruido" y jamás nadie nos dijo que hubiésemos molestado. Nos sentimos como en nuestra propia casa. Fueron unos días estupendos, aunque Rosquis en algunos momentos demostró su intensidad.

Al verano siguiente decidimos irnos a Molló, un pueblo del Pirineo de Girona, a un hotel de montaña. Allí comíamos en el jardín, había más huéspedes que en la casita rural, la gente nos miraba con cara de diversión y agrado. Hasta que la primera noche, el niño lloró y le costó dormirse, quizás por el cambio de entorno, pues hasta pasadas las 22.30h no se durmió. Al día siguiente, pudimos comprobar como una pareja de alemanes que estaban en la habitación contigua pidieron trasladarse a un piso superior. Muy lícito si querían estar tranquilos. Decidimos cenar en el bar más temprano de lo habitual, en vez de  en el restaurante, pues Rosquis se "ponía intenso" con las esperas de las comidas y cenas y no queríamos molestar al resto de comensales. Nunca los propietarios se quejaron ni dijeron nada, pero al cabo de unos meses, me negaron el acceso cuando volví a contactar para hospedarme. Y eso que era un hotelito familiar, pues así se anuncian en la web y en Booking.

El verano pasado partimos las vacaciones en dos lugares distintos: Primero, en una casa rural en Camprodón y luego en el hotel Vilar Rural de Sant Hilari de Sacalm. En la casa rural nos encontramos a una propietaria que tenía hijos y nietos y aceptó a Rosquis de buen grado, incluso se ofreció para darle de comer alguna vez. Una persona encantadora y servicial. En el hotel Vilar Rural, como todos los clientes eran familias con hijos, nos sentimos muy bien atendidos e integrados, incluso nos dejaron quedarnos en la habitación hasta media tarde el día de nuestra marcha. 

Cuando vamos a restaurantes y a hoteles, hemos decidido adaptar el horario de comidas al del peque y siempre en lugares ya conocidos, donde sabemos que sirven bien y rápido. Si alguna vez hemos decidido aventurarnos y el servicio ha sido más lento de lo esperado y Rosquis se ha impacientado y "puesto intenso", nos lo hemos llevado sin comer postre, para no molestar al resto de comensales. 

En definitiva,que sabemos que nuestro Rosquis es un peque travieso, y conocemos cómo y cuándo se pone intenso y tratamos de entretenerle con juegos o juguetes o evitar ciertas horas o situaciones. Y desde que así actuamos, nos va mejor.

Pero la "niñofobia" existe, pues hemos tenido que soportar caras largas, sólo porque el niño se reía a carcajadas o se le caía un cochecito de juguete de la mesa al suelo y hacía ruido, o bien alzaba la voz porque se impacientaba. Todos hemos sido niños y, a veces, no es sólo cuestión de educación, sino de empatía y de sabernos poner un poquito en lugar de ese niño y de esa familia que es imperfectamente humana, como tú y como todos. Porque no puedo quitarle las pilas o programarle como a un robot o a un cyborg para que controle en todo momento y situación sus emociones. Ya nos gustaría. Pero no puede ser siempre así porque, por mucho que seamos educados y que queramos que nuestro peque se comporte siempre "bien" (o lo que se considera un "buen comportamiento") sin excepción, siempre hay y habrán días malos y situaciones comprometidas en las que necesitaríamos más una mano de ayuda o una sonrisa, que un gesto torcido de desaprobación o una mirada desairada por encima del hombro. Y por último, perdonad las molestias, todos aquellos que se hayan sentido "damnificados" o "molestados" por mi peque y sus "travesuras" en alguna ocasión. Gracias por vuestra comprensión, paciencia y empatía.

¿Cuáles son vuestras experiencias? ¿Habéis vivido situaciones de "niñofobia"?

lunes, 22 de mayo de 2017

MI AMIGO EXTRATERRESTRE: PRESENTACIÓN Y RESEÑA

Este sábado pasado asistimos a la presentación del libro Mi amigo extraterrestre en la librería Casa Anita, en Gracia, muy cerquita de la plaza Gala Placidia. Allí se organizó un evento para padres e hijos en un patio interior de la librería, muy agradable. Primero de todo, nos relataron un divertido cuentacuentos acerca de la historia de este niño travieso que acoge un día al extraterrestre que ha venido a pasar unos días a la Tierra y comienza a preguntar porqué de todo lo que ve y lo que hace el protagonista y sus amigos. Mientras tanto, Rocío Bonilla, la autora e ilustradora, iba dibujando una simpática lámina de los dos protagonistas del cuento. 



Acto seguido, fue el turno de preguntas para descubrir cómo es la autora/ilustradora, su modo de trabajar y su creatividad. Por último, se sorteó la lámina que había estado dibujando durante el cuentacuentos. No nos tocó, pero si pudimos adquirir un ejemplar en catalán y pudimos traerlo a casita firmado (y también ilustrado) por la autora. Todo un honor, una tarde muy entretenida para peques y mayores. Cómo me encontré a una mamá bloguera, Nime, de Mamabambablog, mi Rosquis  estuvo sentado junto a su  hijo mayor y ya otros nenes, muy atento a la soirée literaria. Y a continuación, os vamos a hacer la reseña del cuento.



¿Para quién lo recomendamos? No hay una edad determinada. Un cuento ilustrado (con más ilustración que texto) es para todos los públicos y conectará con todo tipo de lectores, pues la historia que explica es universal y nos hace reflexionar.

¿Qué cuenta? La trama es sencilla: Llega un alumno de intercambio a casa del protagonista y su hermana, es un poco extraño, lo pregunta todo y no parece entender cómo funcionan las cosas en la Tierra. Es un extraterrestre. El protagonista comienza a cansarse de ser amigo suyo y desea que se vuelva por donde ha venido. Luego comienza a echarle de menos y a replantearse ciertas actitudes.

Valores que transmite: Que cada niño tenga la capacidad de analizar lo que ocurre a su alrededor, sin dejarse influenciar por los demás, ni permitir que el grupo o la corriente general le arrastre. Se trata de que se forje como un individuo con criterio propio y no se deje llevar sólo por agradar a los demás.

Además, es un cuento sobre la integración y aceptación de aquel que es "diferente" a los demás.

¿Qué le ha parecido a Rosquis?  Rosquis es aún pequeño con 3 años para entender las segundas lecturas que propone, pero la aventura del niño protagonista con el extraterrestre si puede seguirla con atención, pues las ilustraciones son expresivas, llenas de color y dinamismo, que captan su interés. Por ello, lo recomiendo tanto a niñ@s más pequeños como a los más mayorcitos.




Ficha técnica

Mi amigo extraterrestre

Autora: Rocío Bonilla

Editorial Beascoa

Edición castellana/catalana

Precio: 14,95 euros.



lunes, 15 de mayo de 2017

LA (FUTURA) BIBLIO DE ROSQUIS: CÓMO ARREGLAR UN LIBRO MOJADO


Hace unos días nos llegó a casa Rosquillas el nuevo libro de Literatura SM, Cómo arreglar un libro mojado, de Roberto Aliaga con ilustraciones de Clara Soriano,  que precisamente ha resultado el ganador del Premio Barco de Vapor de este año.


La novela, pues es una novela de literatura infantil, me parece que debe estar recomendada para niños y niñas de 10 ó 12 años.

Así pues, aunque Rosquis tiene 3 tampoco me rendí y me negué a leérsela, sino que estuvimos leyendo en varias ocasiones. La primera vez conseguí leerle más de 30 páginas y él seguía el relato y sus preciosas ilustraciones con mucho interés, sentado y formal, cosa que me agradó.


La segunda vez ya no hubo tanta suerte y empezó a pasar las páginas del libro, ojeando sólo en busca de las ilustraciones. El resto del libro fue servidora, Mamá Rosquillas quien terminó de leerlo, pues me había interesado el comienzo y me apetecía ver cómo continuaba la historia y así poder dar mi valoración. Además, de pequeña me encantaba leer libros de las colecciones naranja y roja de libros del Barco de Vapor, coleccioné unos cuántos que aún forman parte de mi biblioteca en casa de mis padres.Uno que recuerdo con más cariño es "El nas de Moritz", de Mira Lobe. Los que me conocéis sabréis que soy crítica de cine y no literaria, pero a veces, hacemos excepciones y reseñamos libros, muy gustosamente.

¿De qué trata "Cómo arreglar un libro mojado" (sin avanzar mucho)? Cuenta la historia de Víctor, el protagonista, cuándo encuentra casualmente un diario en el parque, de cómo decide llevárselo a casa, comenzar a leerlo, nos va explicando qué hay escrito en el diario, así como de las peripecias que ocurrirán alrededor del libro con sus padres, su  hermano pequeño, Lucas, su amiga Sara y su amigo Carlos.

¿Qué nos ha parecido la lectura? Muy amena, al poder ir descubriendo el carácter y la manera de ser de sus protagonistas a la par que ir conociendo la historia que se va desvelando detrás del diario encontrado por Víctor.

¿Qué valores nos transmite el libro? Sobre todo, el poder de la familia y el valor de la amistad. Además, el libro trata sobre la soledad, el maltrato, los problemas y las preocupaciones de la infancia en contraposición con los del mundo adulto que les rodean.

¿Para qué edad los recomendamos? Yo lo recomendaría para niños un poco mayorcitos ya, entre 10 y 12 años, pero supongo que puede variar, según el nivel de comprensión lectora y de maduración de cada peque. Asimismo, la edad recomendada muchas veces no es relevante, pues lo que realmente importa es que lo valores que transmita su contenido conecten con el niño o niña.

En definitiva, que a mí como madre me ha gustado la lectura, así que seguro que voy a guardarlo con cariño a buen recaudo para que pueda formar parte de la Biblio de Rosquis dentro de unos años.

Ficha técnica:

Cómo arreglar un libro mojado

Autor: Roberto Aliaga.

Ilustraciones: Clara Soriano.

Págs: 112

Precio: 12,50 euros.

lunes, 8 de mayo de 2017

LA FAMILIA ROSQUILLAS Y RICHARD LA CIGÜEÑA

Día de La Madre y Familia Rosquillas, los más cinéfilos nos fuimos a Cinemes Girona en Barcelona. ¿Motivo? El preestreno de Richard La Cigüeña, una nueva película de animación para los más pequeños de la casa.  La trama sigue las aventuras de Richard, un pequeño gorrión, adoptado por una familia de cigüeñas que piensa que es una más, y dee su familia, que tiene que migrar hacia África, así como de los amigos que va encontrando en su periplo, como Olga, una gran búho pigmeo, que va con Oleg, y Kiki, un periquito que se encuentran en la jaula de un bar, que sueña con ser una estrella de la música disco.  No obstante, si queréis más detalles "críticos" de la película tendréis que leerla en Facesonthebox.

Aquí os voy a relatar cómo nos fue la sesión cinéfilo-cinematográfica. Los que seguís la aventuras de la familia Rosquillas ya debéis saber que Rosquis fue precoz en las salas de cine, asistiendo a 3 sesiones de Cinema amb Nadons, con 7, 11 y 13 meses para ver Guardianes de La Galaxia; Birdman y Big Hero 6, respectivamente. Asimismo, ha tenido dos experiencias cinematográficas posteriores más. Una de ellas, fallida, con 1 año y medio, en el preestreno de El niño y el mundo, film de animación brasileño que estuvo nominado a los Oscars, pues sólo duró 15 minutos en la sala; y otra, con casi 3 años en el preestreno de Ballerina, que se pasó 1 hora sentado con atención, muy divertido hasta que se le cayó el agua y comenzó a bajarse del asiento y Papá Rosquillas se le acabó llevando de la sala y del cine. Así pues, íbamos al cine con una mezcla de ansias y preocupación. Por un lado, había ganas de ver cómo reaccionaría a una película que creíamos que podía ser de interés, por temática y por edad recomendada, además a Rosquis le encantan los animales; por otra, íbamos pensando que no acabaría de ver la película completa, como en la última ocasión.

El único inconveniente fue que no se sentó en la butaca ni en su alzador correpondiente, sino que estuvo sentado, la mayor parte del tiempo con Papá Rosquillas y, ya hacia el final del film, estuvo conmigo, pero aguantó toda la película entera, sin correr por los pasillos ni intantar salirse de la sala. Para lo movido y poco atento que suele ser, estamos bastante contentos. El reto es que aguantara en su butaca mirando la pantalla sin decir nada ni dar alguna patada al asiento de delante (esto fue complicado, pero intentamos que no lo hiciera una y otra vez). Pero entonces, tampoco no actuaría como un niño, sino como un adulto. En algún momento de la proyección preguntó "¿qué es esto?" y estuvo afirmando que las cigüeñas eran cisnes.
Aparte de estas divertidas confusiones, la familia Rosquillas pasó un rato bien divertido durante la proyección de Richard La Cigüeña.


¿También fuistéis al preestreno? ¿Cómo llevan vuestros peques ir al cine?

miércoles, 3 de mayo de 2017

MI REFLEXIÓN TRAS LA LECTURA DE "TENER UN HIJO CON AUTISMO", DE MELISA TUYA


Sigo a Melissa Tuya (@madrereciente) desde hace bastante tiempo, como blogger y como periodista de 20 Minutos. Cuando lanzó al mercado su libro Tener un hijo con autismo tuve enseguida curiosidad por leerlo. Dicho y hecho. No os quiero hacer un resumen ni desvelaros los temas que trata, pero si me gustaría deciros que es necesario no sólo para padres o familias que tienen hijos con autismo, o cualquier TEA (Asperger, etc), sinó para todo el mundo. Hace falta más sensibilización y concienciación a nivel social.

Probablemente, conozcamos a alguien en nuestro entorno que lo padece, o al hijo de alguien, o quizás no, pero aún así se hace necesario saber no sólo qué es, sino cómo una familia lo afronta, con la mayor naturalidad del mundo.

Porque el autismo no se da en las mejores familias, las que tienen recursos, sino en cualquier familia, cómo nos recuerda Melisa en sus páginas. Como sociedad necesitamos aulas especiales en los colegios que den cabida a alumnos con TEA, pero no para segregarlos, sino con voluntad de ayudar a su inclusión escolar y por ende, social. Al respecto, deciros que, por ejemplo, en Barcelona La Salle Comtal posee aulas para estos estudiantes con necesidades educativas especiales y que la fiesta del Día del Autismo en la Ciudad Condal se celebró en dicho colegio. 

Cuando tienes un hijo con autismo comienzan las pruebas, los baremos, el papeleo, la búsqueda de escuela, etc y la familia ha de estar preparada para afrontarlo. Con serenidad y con bondad, como rezan las páginas del libro de Melisa Tuya. La vida familiar, los planes pueden verse trastocados, pero tampoco se trata de renunciar al ocio o de quedarse en casa, sino adaptarse. 

Melisa Tuya no sólo explica el testimonio íntimo y personal de ella como madre y de su hijo con autismo y de su entorno familiar, sino que da voz a otras familias con hijos con discapacidades. Porque todos vamos en el mismo barco y porque debería afectarnos a todos. No cerremos los ojos ante el autismo ni ante ninguna realidad ni familia diversa. Por ello, me ha gustado mucho esta lectura y os la recomiendo. Sales renovado de sus páginas. Más tolerante, más sensibilizado, dando las gracias cada mañana por tener a tu familia contigo. Este libro es un ejemplo de superación en toda regla.

Ficha técnica

Autor: Melisa Tuya.

Título: Tener un hijo con autismo. 

Editorial: Plataforma Editorial.

Págs: 182 págs.

Precio: 16,15 euros en Amazon, 17 euros en librerías.


¿Os habéis leído el libro? ¿Qué os ha parecido? ¿Tenéis algún caso cercano de autismo?

lunes, 1 de mayo de 2017

EL TANGA, EL TALÓN DE AQUILES DE LA MATERNIDAD

Somos madres pero, ante todo, somos mujeres y esto que parece una obviedad, no deberíamos olvidarlo ni pasar a segundo plano cuando nos llega la maternidad, aunque a menudo parece que no sucede. Dejamos de vestir prendas que acostumbrábamos y las cambiamos por otras que nos ofrecen más comodidad y que, a la vez, nos dan la seguridad perdida en algo que es tan inseguro como ser una "buena madre".

En mi caso, hay una prenda de vestir y un calzado que desde que soy madre nunca jamás he vuelto a utilizar. Cuando tenía 25 años solía llevar tanga, siempre con pantalones ajustados, porque quedaba bien, porque me hacía sentir cómoda, me daba confort y me hacía sentir sexy y lucir guapa, los pantalones quedaban mejor sin que se notaran las costuras de las braguitas ni de los culottes. Luego el tanga parece que quedó en desuso, la moda nos llevó a otras prendas. Comenzaron a oirse voces en contra el minúsculo tanga. Se decía que podía producir infecciones (candidasis, hongos) en las zonas íntimas, ya que arrastraban las bacterias desde el ano hasta la uretra. Incluso se hablaba de que, aparte de infecciones, podían producir las temidas hemorroides. No sé si fue por estos puntos en contra que las mujeres que habíamos llevado tanga a finales de los 90 o en los 2000 los fuimos abandonando progresivamente.

Después aparecería el Bclip, una prenda aún más minúscula que el tanga, con 4 clips para quedar fijado en las zonas íntimas, que nunca entenderé, pero que se puso fugazmente de moda tras la caída del tanga, entre los años 2010 y 2015. Se pudieron ver algunas féminas luciendo el BClip en las playas y no cómo ropa interior.

Desde que soy madre, mejor dicho, desde que me quedé embarazada, he desterrado los zapatos de tacón de mi vestuario. Antes solía calzar botas de tacón de 8 centímetros en invierno, a combinar tanto con faldas como con pantalones y, cuando llegaba el buen tiempo, cambiaba las botas por zapatos de salón con tacón fino y medias transparentes o de rejilla, con ellos iba a clase, a bailar los fines de semana, incluso al cine. Tampoco tenía la gracia de Sarah Jessica Parker calzando los stylettos como en Sexo en Nueva York, pero caminaba desenvulta con tacones y me hacían sentirme estupenda. La verdad es que tuve una época en que fui muy "fashion victim".  Conforme iban pasando los años y cambiaba los veintitantos por los trentaypocos, mis tacones iban bajando de centímetros y empecé a usar cómodas deportivas y a descubrir sus múltiples bondades. Con 39 años, puedo deciros que llevo años sin calzarme unos zapatos ni unas botas con tacón ni ponerme un tanga y no lo echo de menos, sino que lo recuerdo como una etapa en mi juventud. Y ahora me siento bien a gusto con mis sudaderas de capucha, mis tejanos y mis bambas.

¿Y vosotras, a qué prendas o calzado habéis renunciado desde que sois mamás? ¿O no habéis renunciado a nada? ¿Y a vosotros, papás, os gustan las mamás con tanga y tacones, o os resulta indiferente?